SABÍAS QUE ? La última ofensiva de la Guerra Civil (1939)

¿SABÍAS QUE…?

 

1. El 27 de marzo de 1344, Alfonso XI añadió a sus ya numerosos títulos el de rey de Algeciras.

2. Al día siguiente, Domingo de Ramos, el obispo de Toledo ofició una misa en la mezquita de Algeciras, que consagró como catedral.

3. Algeciras fue la primera ciudad fundada por los árabes tras su llegada a la península Ibérica.

 

28 de marzo

 

 La última ofensiva de la Guerra Civil (1939)

En marzo de 1939, con Cataluña ya en manos «nacionales» y buena parte de su población tratando de cruzar la frontera del sur de Francia, en el Ejército Popular afloraron con mayor virulencia las discrepancias respecto a la defensa de Madrid, último bastión republicano, y la conclusión del conflicto bélico. El coronel Segismundo Casado, comandante del Ejército del Centro, fue quien personificó esas diferencias respecto al Gobierno de Negrín, el cual, apoyado por los comunistas, seguía con la idea fija de luchar hasta el final. Fueron tan insalvables las discrepancias que el coronel Casado, republicano y anticomunista, dio un golpe de Estado que facilitaría al ejército nacional su entrada en Madrid.

Casado había justificado el golpe por la situación desastrosa de las tropas leales a la República, tan lamentable que su Consejo de Defensa Nacional, encabezado por él —aunque se hubieran adherido a su causa militares como el mismísimo general Miaja o políticos como Julián Besteiro—, se vio en la necesidad de enviar una propuesta de paz a Franco, sin represalias y con determinadas garantías, como eran la distinción de los delitos políticos frente a los comunes, el respeto a la vida y la concesión de un plazo de veinticinco días para facilitar el exilio. Aunque Casado era un reconocido anticomunista, la respuesta de Franco fue simple y directa: rendición incondicional.

En los últimos días del mes los rebeldes iniciaron una última ofensiva militar que imposibilitó al frente republicano organizar una retirada paulatina de tropas. Las tropas nacionales avanzaron en Extremadura sin apenas resistencia, y al día siguiente ocuparon diversas localidades de la provincia de Toledo. Ya estaban tan cerca que, a pesar de que el Consejo de Defensa no había podido organizar ningún plan de evacuación —los comunistas, sí, por la cuenta que les traía—, lo que ocurrió fue que el 28 de marzo muchos soldados defensores de Madrid sencillamente abandonaron las trincheras y dejaron libre la entrada de los nacionales en la villa. Los soldados republicanos que residían en Madrid o bien se iban a sus casas o bien entraban en el metro, junto a los que no tenían hogar en la capital, y salían por el punto más oriental de Madrid —Vallecas— para poner rumbo a Levante. Algo parecido, pero mejor organizado, hizo el propio coronel Casado, que el mismo día en que entraban en Madrid las tropas nacionales huyó hacia Valencia, desde donde abandonó el país al día siguiente. Quizá es criticable que el único plan de evacuación de los republicanos fuera el que afectaba a los miembros del Consejo y sus familiares. Del órgano de defensa de Madrid, el único miembro que permaneció en su despacho fue Julián Besteiro, que fue detenido, lógicamente, cuando los oficiales del ejército de Franco, que entraron en todos los edificios oficiales de la capital, lo localizaron sentado ante su mesa.

Los días posteriores a la caída de Madrid, que lo hizo sin resistencia alguna, consistieron en la entrega de material bélico a las tropas de Franco. Tres días después, el 1 de abril, se daba por finalizada la Guerra Civil.




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